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El Lente Mundial

AUTOR Javier Mix
EDICIÓN 1 de junio de 2026
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El Mundial de fútbol no solo se cuenta en goles, estadísticas o crónicas deportivas; se vive y se respira a través de las imágenes que congelan para siempre la gloria y la pasión. Cuando hablamos de la Selección Argentina y de la rica historia de los Mundiales, es imposible no hablar de una verdadera dinastía del fotoperiodismo: la familia Alfieri.

A lo largo de 80 años de trayectoria y 12 Copas del Mundo (desde Chile 1962 hasta Sudáfrica 2010), tres generaciones de fotógrafos —el abuelo Don Ricardo, su hijo Ricardo Osvaldo (Richard) y su nieto Mauro— construyeron un legado visual inigualable que dejó una marca imborrable en el deporte mundial.

Los Comienzos: De la Linotipia a la Magia del Revelado

La historia de esta familia emblema de la fotografía deportiva comienza con el patriarca, Don Ricardo Alfieri. Nacido en 1912 en el barrio porteño de Barracas, Ricardo era un aficionado que llevaba la pasión por la imagen en la sangre. Compró su primera cámara a los 24 años, mientras trabajaba como linotipista en la famosa Editorial Atlántida.

En 1940, al abrirse una vacante en la sección de fotografía de la editorial, Don Ricardo no dudó en dar el salto, a pesar de que significaba cobrar un sueldo menor. Rápidamente se convirtió en un maestro. Su método de trabajo se basaba en la concentración absoluta, el respeto y la disciplina. Enseñó a su hijo Ricardo que la fotografía requería meterse en un "caparazón mental" para aislarse de las distracciones de la cancha y conectar únicamente con la cámara.

Cámaras, Lentes y el Arte Analógico: Las Herramientas de los Alfieri

En la era analógica, el trabajo del fotógrafo requería de una intuición y un sacrificio enormes. En sus comienzos, Don Ricardo llegó a trabajar con rollos de apenas 12 exposiciones, lo que obligaba a tener un nivel de precisión implacable para no desperdiciar ninguna toma.

Sus jornadas comenzaban repasando minuciosamente el contenido de su pesada valija metálica de equipos antes de salir a la cancha. Sus cámaras predilectas eran las clásicas réflex analógicas, y era habitual verlo preparar su poderoso teleobjetivo antes de que comenzara a rodar el balón. Sin embargo, su secreto no solo estaba en el equipo, sino en el cuarto oscuro. Su hijo Ricardo (Richard) relata que el aprendizaje fotográfico de la familia implicaba un trabajo exhaustivo "desde el revelado a la impresión", comparando el estudio del cuarto oscuro con el de un médico estudiando el cuerpo humano.

Otra herramienta clave de Don Ricardo fue el uso del gran angular, el lente que le permitiría, años más tarde, captar la amplitud del momento más emotivo en la historia del fútbol argentino.

Mundial 78 y la Selección Argentina: El Lente detrás del "Abrazo del Alma"

El momento cumbre de Don Ricardo llegó el 25 de junio de 1978, durante la final del Mundial 78 entre la Selección Argentina y Holanda. En un Estadio Monumental repleto y envuelto en la euforia por la primera Copa del Mundo para la albiceste, Don Ricardo Alfieri, ya con 66 años, se encontraba posicionado detrás del arco de Ubaldo "Pato" Fillol.

Cuando el árbitro dio el pitazo final, la mayoría de los fotógrafos corrieron desesperados hacia el centro del campo de juego. Alfieri, haciendo uso de su experiencia y paciencia, se quedó a un costado. Vio cómo Fillol se arrodillaba a rezar y cómo el "Conejo" Tarantini se acercaba a abrazarlo. Fue en ese preciso instante que Víctor Dell'Aquila, un joven hincha de 22 años que había perdido sus brazos en un accidente, saltó a la cancha sorteando a los policías y corrió hacia los jugadores.

Con la cámara réflex lista y utilizando su lente gran angular, Don Ricardo logró captar toda la escena en el encuadre perfecto. La imagen inmortalizó el instante en que Víctor frena su carrera y se funde en un abrazo sin brazos junto a los dos campeones del mundo. Nacía así "El Abrazo del Alma", una de las fotos deportivas más célebres de la historia, galardonada internacionalmente y utilizada por la FIFA como símbolo mundialista.

La Segunda Generación: El Ojo Clínico que Descubrió un Fraude

El legado continuó con su hijo, Ricardo "Richard" Alfieri, quien ingresó a la legendaria revista El Gráfico a los 24 años y llegó a cubrir 10 Copas del Mundo. A lo largo de sus más de 50 años de carrera, la trayectoria de Richard destacó por su instinto periodístico.

Su foto más emblemática no fue la de un gol de la Selección Argentina, sino un documento histórico que cambió el fútbol: el incidente de la bengala en el Estadio Maracaná en 1989, durante las Eliminatorias para el Mundial de Italia 1990. Durante el partido entre Brasil y Chile, una bengala cayó cerca del arquero chileno Roberto Rojas, quien apareció misteriosamente con el rostro ensangrentado.

Mientras las cámaras de televisión no lograban esclarecer el hecho, la cámara de Richard había capturado toda la secuencia. Tras revelar los rollos de urgencia, sus fotografías demostraron irrefutablemente que la bengala había caído detrás de Rojas y jamás lo había tocado. Gracias a su lente, se comprobó el fraude y la FIFA sancionó severamente a Chile.

La Tercera Generación y el Debut Mundialista de Lionel Messi

La sangre fotográfica fluyó hacia la tercera generación con Mauro Alfieri, fotógrafo del diario La Nación, quien cubrió los mundiales de Japón-Corea 2002, Alemania 2006 y Sudáfrica 2010.

Mauro tuvo el privilegio de retratar el nacimiento de la leyenda contemporánea de la Selección Argentina. En el Mundial de Alemania 2006, durante el partido ante Serbia y Montenegro, un jovencísimo Lionel Messi se acercó al fotógrafo antes de ingresar al campo. Llevando la camiseta número 19, Messi le hizo una petición directa: "Por favor sacame desde que entro hasta que termine, mirá que voy a hacer un gol y andá a saber si jugaré otro Mundial".

Haciendo honor al instinto de su abuelo y su padre, Mauro mantuvo el foco en el joven talento y capturó magistralmente la estética y el equilibrio del jugador en el sexto gol de la goleada argentina.

Un Legado Fotográfico Inigualable

Desde las pesadas valijas metálicas, el uso experto del teleobjetivo y el gran angular, hasta la maestría en el cuarto oscuro, la familia Alfieri elevó la fotografía deportiva a la categoría de arte. Sus imágenes no son simples retratos de partidos de fútbol; son documentos históricos que narran la vida, la tragedia, el engaño y la gloria máxima de los Mundiales y la Selección Argentina. A 80 años de los primeros disparos fotográficos de Don Ricardo, la dinastía Alfieri sigue demostrando que, para capturar la eternidad, no solo se necesita una buena cámara, sino una mirada con sensibilidad y alma.